jueves, 2 de diciembre de 2010

Valdocco


Hoy os hablaré de un lugar muy especial que he visitado en Italia estos días, donde he estado de viaje por tierras lombardas y piamontesas. Allí he sido perfecta y rigurosamente guiado por Carlos Arteaga, y juntos visitamos la casa madre de los salesianos en Turín, Valdocco, donde Don Bosco estableció su primer patio y se encuentran sus restos en la Basílica de Maria Ausiliatrice.

No era la primera vez que iba a Valdocco, ya fui hace tres años con esa finalidad, en el encuentro del Campobosco Nacional. Si embargo, sí me he sentido mucho más conmovido que aquélla primera vez. Como si el recogimiento y la cotidianidad de un lunes por la mañana hubiera dejado más huella de qué es lo que realmente pasa y pasó allí. El andar por los patios de Valdocco con unas decenas de chavales, que hacían lo que hacen los chavales, jugar despreocupadamente; el tomar un desayuno en la cafetería del lugar acompañado de gente que trabajan y viven para Valdocco; y el entrar a la Basílica, donde se celebraba una oración normal de la mañana; han dejado una gran y bonita huella.

Ya veis que no es nada del otro mundo lo que comento, y para muchos no tenga un especial interés, pero me apetecía contar que en esta visita sentí mucho más propio y cercana la presencia de Don Bosco, que aquella vez anterior que estuve; y que fue uno de los mejores momentos de mi vista a Turín.

Gracias por el tiempo invertido.

1 comentario:

  1. Y es que no eres el mismo que era hace tres años. Y es que Don Bosco significa más ahora que antes en tu vida. Y me pregunto: ¿Habría sido lo mismo si no hubieras ido hace tres años?
    Pero... ¿en qué se nota? ¿Es solo sentimiento? ¿Cómo lo definirías? ¿A qué te lleva ese sentimiento? ¿Es solo presencia? ¿Qué dice a tu vida ese lugar? ¿Qué caminos abre?
    Ufffff... ¿por qué soy tan tocapelotas?
    Te quiero, hermano...
    Avant i amunt

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